jueves, 2 de enero de 2014

excesos y buenos propósitos

Tras los excesos cometidos estos días y noches, procede intervenir con determinación. Como primera medida, un cóctel vigorizante de ginseng, jalea real y vitamina C, que es un aporte altamente recomendable para añadir al desayuno y reponer las energías alegre e insensatamente derrochadas en esas madrugadas extenuantes. También el zumo de pomelo, la fruta de la pasión o maracuyá, una o dos piezas de mango (fruta pulposa y jugosa, rica en magnesio y protovitaminas antioxidantes), y junto a ello, una rebosante cucharada de rica miel, así como un puñado de nueces u otros frutos secos, contribuye a restablecer los niveles energéticos y, acaso, nuestros generadores de feromonas. Y es que el desgaste de todo tipo a que sometemos al cuerpo, la mente y el sistema nervioso es de tal intensidad en estas fechas que provoca auténticas devastaciones. Se impone, pues, recuperar la buena forma y restablecer el equilibrio para afrontar con garantías los desafíos que tenemos por delante. Quizá sea debido a los efectos causados por la crisis y la nefasta austeridad (¡el austericidio que tanto daño ha hecho y amenaza con seguir haciendo!), pero se percibe en el ambiente una reacción irrefrenable en favor del hedonismo y los placeres de este mundo. Y así, frente a las contrarreformas en marcha y las llamadas a la resignación y subordinación de la esposa al esposo, la revista femenina S Moda propone a la mujer de hoy "8 propósitos sexuales para el 2014", entre otros:  firmar la paz con el propio cuerpo, cultivar la autosatisfacción, hacer realidad al menos una fantasía erótica, explorar el mapa erógeno, seducir a alguien... Son diversos los indicadores que vienen a confirmar esa misma tendencia hedonista. El refinamiento y la delicadeza también aportan su gota de agua en la misma dirección: en este caso es el agua de lencería -Eau de Lingerie- que la acreditada firma francesa  Guerlain saca al mercado para perfumar sin dejar mancha alguna en la delicada ropa interior. Se trata de "un cóctel de cereza ácida, rosa turca y fondo de pachuli." Tengo que admitir que a mí estas exquisitas composiciones me exaltan no poco. Y esta en particular me evoca aquel mundo de refinamiento sin límites de los poetas arabigoandaluces, los fragantes jardines nazaríes, el esplendor omeya, los alcázares perfumados de azahar a la luz de la luna mientras las aguas rumorosas producen ensoñaciones, sinestesias... En fin, que en esa fragancia de Guerlain percibo un oasis de sutiles placeres en medio del desierto. Confío (deseo, más bien) que en este año recién estrenado avancen los oasis de todo tipo y ganen terreno a los desiertos, a la tierra quemada. Que así sea.