viernes, 1 de noviembre de 2013

andar, mirar, leer

No sé si es manía o vicio, pero al pasar delante de un quiosco no puedo evitar echar un vistazo a los titulares de los periódicos. Es un impulso ingobernable, algo que responde a no sé qué atracción, pero lo cierto es que al acercarme a un quiosco aminoro el paso y pierdo el hilo de la conversación, o de los pensamientos que conmigo van si camino solo. Todas las mañanas paso por delante de uno ante el que me detengo no menos de veinte segundos, tiempo suficiente para leer los titulares de la prensa deportiva y de la otra, pero leerlos al revés, pues el quiosquero coloca los mazos de periódicos en dirección inversa a la mirada del paseante, y ello es así con una sola excepción: La Gaceta, la cual ocupa un lugar de privilegio y a favor de la mirada del peatón. Quizá sea debido a ello que tengo muy desarrollado el arte de leer los titulares a contragobierno, con los tipos patas arriba. Pero esta querencia mía a los quioscos no es más que una parte del todo, un síntoma que revela mi afición a la lectura. La calle está llena de palabras escritas, incluso de frases enteras a las que es imposible sustraerse. Los comercios, las marquesinas, los autobuses, los luminosos, los escaparates... son soportes cargados de avisos, llamadas, reclamos o propuestas que la mirada no puede rechazar. “Todo al 50%. Menú del día. Liquidación por cese de negocio. Especialidad: patatas bravas. Próximo estreno en cines.” A esa hora de buena mañana están cerrados el Ébano Nigth Club y la competencia, el Blue Velvet, pero a cambio ya puede leerse, escrito en el cristal del bar madrugador: “Desayuno con porras, churros, tostadas, bollería: 2€.” Los ventanales del BBVA utilizan la imagen de Casillas para convencernos de que “Como Iker, hacemos fácil lo difícil.” Y hablando de bancos, todo está relacionado con el dinero: por eso aparece bien legible “Compro Oro”, y un poco más allá, “Western Union: Money Transfer”. Sin tiempo para digerir las porras del desayuno, te sale al paso la pizarra con el “Menú del día”. Apartas la vista de la “fabada asturiana” del menú y en ese momento pasa el autobús dejando claro que "Hoy no me puedo levantar, Teatro Coliseum". Aunque en la marquesina de la parada del bus descubres que la película Pacto de silencio es “un thriller fascinante.” Luego aparece un “cerramos los lunes por descanso del personal”, y después, directamente tres “se vende” consecutivos, otra “liquidación por cierre”, un “Locutorio-Internet: descargas, tarjetas, fax, liberamos móviles, envío de dinero” que precede a “+Visión: el fin de las gafas caras.” Y Mientras el semáforo permanece en rojo, pasa un camión de la “Limpieza Verde” seguido de otro del reparto de "Mahou Cinco Estrellas”. Luego viene “La Caixa: presentes en tu fu[TU]ro”, y otra marquesina en la que Ed Harris y Annette Bening protagonizan "La mirada del amor", allí donde “la vida siempre te puede sorprender”. Más adelante, ya de vuelta a casa, tras media docena de establecimientos cerrados , varios ‘se vende’, un “Thor, el mundo oscuro, 31 de octubre en cines”, después de todo eso aparece un quiosco de la ONCE asegurándonos que “la ilusión nos permite ver”. Aunque también la mirada del mirón se encuentra con una proposición de lo más tentadora: “Por la otra puerta.”