viernes, 13 de enero de 2017

justicia poética

     (Idea para un relato) Estamos en 2020. Un desconocido club de lectura autodenominado Chesterton es el núcleo central del que ha surgido una secreta sociedad con fines altruistas dispuesta a boicotear el poder casi absoluto que se ha impuesto sin apenas resistencia tanto en América como en Europa, en Oriente y en Occidente. ¿Cómo hemos podido llegar a esta distopía de rostro amable o aburrido? No es fácil responder en menos de 140 caracteres: un control casi total de los medios de opinión y comunicación; una distribución masiva y continuada de adormidera, o sea de anestésicos y banalidad; una pérdida alarmante del espíritu crítico. Ese es el marco en el que el pequeño club Chesterton decide convertirse en Justicia Poética, una síntesis de laboratorio de ideas y células de acción directa. Nadie sabe quiénes son ni cuántos miembros constituyen esa secreta sociedad con ramificaciones en diferentes países. Lo que sí se sabe -o se deduce de sus comunicados y actuaciones- es que en su interior hay  informáticos, analistas, detectives, hackers, filósofos, algún novelista... pero también activos miembros o ex miembros de unidades especiales expertos en acciones directas, ya sean estas fulgurantes o silenciosas. Lo cierto es que las iniciales JP hace tiempo que circulan (en voz baja) por las cancillerías, los servicios de inteligencia, los centros de poder; ahora también están presentes en las redes sociales. Sus simpatizantes parecen haber convertido en eslogan aquel I'm Spartacus (Yo soy Espartaco). Cuando una empresa importante se 'deslocaliza' o despide a una parte de la plantilla sin más motivo que el puro lucro, de inmediato aparece en sus oficinas la señal, la marca Justicia Poética. Cuando una petroquímica no cumple con las leyes y envenena los ríos impunemente, manos anónimas llenan sus muros y su web con las siglas JP. Si una televisión oculta o falsea con todo descaro la realidad, la redacción se ve invadida por miles de JP en todos los formatos, colores, tipografías. Así las cosas, si un político corrupto sufre un accidente, la mayoría silenciosa lo atribuye a la larga mano de Justicia Poética. Si un magnate mafioso cae fulminado por un ictus, o su avión se estrella, o aparece una documentación muy comprometedora, nadie pregunta nada: Justicia Poética. Magistrados prevaricadores, evasores de capitales, especuladores sin escrúpulos, traficantes de armas, de drogas, de chicas del Este... Toda esa high society instalada en las apacibles praderas de la impunidad, empieza a sentir -con o sin motivoque una larga sombra se extiende, se aproxima. Al parecer, en sus zonas residenciales se ha disparado el consumo de ansiolíticos y somníferos. (Más allá del relato, quizá pudiera valer para novela corta: 125 páginas)