viernes, 8 de mayo de 2015

el mirón mirado

     Que este blog ha dado un estirón es un hecho cierto. Tanto es así que en las últimas semanas se ha duplicado el número de visitas que recibe a diario, tal como informan las estadísticas servidas por Blogger en tiempo real. Superadas (aunque nunca del todo) las pequeñas vanidades, surgen las preguntas: ¿por qué ese incremento? ¿Y por qué ahora? El hecho de que buena parte de esas nuevas entradas procedan de China, ¿qué explicación tiene? ¿Acaso ello está relacionado con la expansión que en todos los órdenes -comercial, económico, político, demográfico- viene experimentando desde hace años el gigante asiático? Sabemos por experiencia que las cosas nunca vienen solas, y que la ley de los vasos comunicantes funciona más allá de los libros de Física. No sería pues de extrañar que la tendencia al alza de la Bolsa de Shanghai tuviera alguna relación con el aumento de páginas vistas desde China de este humilde blog. Pero, con ser apasionante, no es eso lo que a mí más me atrae o desvela. No. La pregunta que se me aparece mientras no duermo es: ¿quiénes son esos visitantes anónimos que entran a curiosear o pasar unos minutos en esta isla mínima de la blogosfera? Quisiera conocer no tanto sus nombres como sus caras, sus andares y maneras de moverse, el modo en que han llegado hasta mí, los gestos de sorpresa o desaprobación al leer tal o cual frase. Me los imagino como a secretos mirones que entraran en mi casa de madrugada, cuando todos dormimos, y examinaran sigilosamente cómo han quedado la cocina y el salón, los dos o tres libros y las gafas que anoche dejé sobre la mesa, la disposición de las tazas del desayuno de mañana, el estado de las cosas... Como en una película de intriga y misterio, me los imagino -linterna en mano- examinando la respiración acompasada de mis hijos profundamente dormidos. Avanzarán por el pasillo. Mirarán con indiferencia o extrañeza los cuadros de Capa y de Allas. Ya en nuestra alcoba, tras observar a mi mujer en su dormir sereno, ¿decidirán apoderase de ella para siempre?, ¿hacerme una oferta y negociar?, ¿asfixiarme con la almohada? ¿O bien dejarán un detalle, una flor pequeña en el vaso de agua? No sé cómo expresarlo. Al saberme leído me siento observado. Decidme, ¿quiénes sois? ¿Cuáles son vuestras fantasías más recurrentes? ¿Dormís mal? ¿Tenéis acaso una profesora de español que os ha recomendado mi blog? ¿Cómo lo veis? A veces pienso que el mundo se divide entre los que les gusta mirar y quienes prefieren ser mirados. O sea, voyeurismo activo o pasivo. En fin, creo que tendré que acostumbrarme a saberme observado por miradas anónimas. Y habré de admitir también que cuando yo miro algo, hay alguien que, en silencio, me está mirando a mí.