viernes, 21 de junio de 2013

a los que hirió el amor

 El blog ha crecido últimamente, ha dado un estirón. Desde que publiqué elogio del matrimonio se han incrementado muy notablemente las visitas. De hecho, ese post se ha convertido en apenas unos días en el más visto de todos los publicados hasta ahora, y además a gran distancia del segundo. ¿Cómo interpretarlo? ¿El título es tan provocador que lo hace irresistible? ¿Mi matrimonio despierta morbo? ¿Rouco Varela está moviendo los hilos para arrimar el ascua a su cocina? No sé. Lo cierto es que las estadísticas de Blogspot son concluyentes. Lo que me corresponde ahora es conseguir eso tan difícil de ‘mantener la audiencia’. Para ello, no puedo olvidarme de nadie en cada nuevo post. Como en aquel anuncio de Coca Cola, habré de tener presente a todo el abanico, a toda la biodiversidad de lectoras y lectores que han entrado aquí en las últimas semanas, incluso a los que no lo han hecho aún pero son susceptibles de hacerlo: a los que entraron en silencio desde el primer día; a los que se han arrepentido algún viernes de haber entrado; a los que me lo pasan todo por alto y a los que no están dispuestos a pasarme ni una; a las que me gustaría conocer y no será posible; a los del Atleti, entrañables enemigos; a los secretos visitantes que entran, leen y callan; a los mirones de toda condición; a los que aman de madrugada a Billie Holiday; a las que alguna vez, durante un cuarto de hora o casi, me han amado o creyeron que yo era un tipo amable; a los que hirió el amor; a las que me hirieron con su risa hermosísima; a las que dieron la callada por respuesta; a las que hicieron una obra de arte de su voluptuoso silencio, sus no-cartas, su mirar hacia otro lado, su sonrisa salvaje, su juventud, sus andares... Lo cierto es que tengo tanta gente a la que dirigirme y dar las gracias... Pero hoy, 21 de junio, día de san Luis, pienso en los veraneantes de este blog. Madrid está bien para veranear. El matrimonio, mis amigos, mi mujer, mis hijos, el disco de Miguel Poveda que ahora está sonado, el concierto de Samuel Barber que acaba de sonar, el dúo de Alejandro Fernández y Cristina Aguilera (¡Sí, sí, sí!, no me mires con esa cara) que va a entrar a continuación; el vino de crianza que me tengo reservado... Todo eso forma parte de la vida de este blog. ¿Qué hago con ello? ¿Qué debe hacer un hombre medianamente honesto, ma non troppo, con esos seres que alguna vez lo leen, que le sonríen en ocasiones? Hoy es viernes y empieza el verano.